Experto propone fijar impuesto para frenar fenómeno de conmutantes

Un impuesto con cargo a las empresas o a los trabajadores conmutantes que compense al menos en parte los impactos negativos de ese fenómeno en la región de Antofagasta, propuso el académico de la facultad de Economía y Administración de la Universidad Católica del Norte (UCN), Miguel Atienza. Según el economista, la recaudación podría utilizarse para un fondo de desarrollo que ayude a mejorar la competitividad y calidad de vida en la zona.

En efecto, las últimas cifras entregadas por el Observatorio Laboral de Antofagasta reabrieron una vieja herida de la región. Según éstas, el porcentaje de trabajadores que laboran en la zona, pero viven en otras regiones del país -pese a atenuarse durante los últimos dos años debido a la especial situación de la minería- sigue teniendo una participación muy alta en el empleo local, entre otros factores, por la masificación de las jornadas excepcionales (turnos 7×7), principalmente asociados a la industria minera.

De acuerdo a los datos expuestos por el Observatorio, es la minería donde se presenta con mayor fuerza el fenómeno en la zona, alcanzando un 45,6% sobre el total del empleo sectorial. Le siguen Construcción (23,7%), Industria manufacturera (10,7%) y Transporte, comunicaciones e información (10,3%).

Antofagasta es -lejos- la región del país con el mayor porcentaje de trabajadores conmutados, cifra que alcanza el 17,4% del empleo total en la zona.

Compensación

El problema radica en que -de acuerdo a los últimos cálculos- sólo por concepto de sueldos, la región deja escapar el equivalente a seis veces el Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) de un año.

Adicionalmente, un reciente estudio denominado “Pérdida de recolección de impuestos territoriales producto de la conmutación interregional”, elaborado por Dusan Paredes, director de Economía de la UCN, calculó entre $900 y $2.000 millones anuales el aporte que deja de percibir el municipio de Antofagasta por ese concepto.

¿Cómo atenuar ese efecto? Atienza aseguró que un primer paso sería la limitación de los turnos 7×7, “pero esto no sé si sería completamente eficaz”.

Sin embargo, asegura que una opción es que “dado que la conmutación genera externalidades negativas a la región, introducir el pago de un impuesto (por la empresa o los trabajadores) a la conmutación que compense por estos efectos negativos que provoca”.

El economista -que junto a Paredes llevan años estudiando la dinámica de la conmutación en la zona- propone que los fondos recaudados “se utilicen para crear un fondo de desarrollo de la calidad de vida regional. De acuerdo a los cálculos que hemos realizado, este impuesto debería reportar a la región -si las cifras de conmutación no disminuyen- más de 10 veces el FNDR”.

De esta forma -sostiene- “se podría financiar parcialmente una política a largo plazo para la mejora de la calidad de vida de las ciudades en infraestructura, bienes públicos y servicios. También habría que promover una política de promoción y cambio de la imagen de la Región Antofagasta en el resto de Chile que acompañara a los cambios materiales”.

Oferta

Desde la Asociación de Industriales de Antofagasta (AIA), su gerente general, Fernando Cortez, propuso avanzar en cuatro áreas: priorizar la contratación de trabajadores locales, la consolidación de una oferta de servicios clave en la calidad de vida como en educación y salud, que las compañías establezcan programas de apoyo crediticio para la compra de viviendas en la región y -finalmente- fortalecer la educación desde las etapas iniciales.

“Aceptando que estos sistemas de turnos le acomoden a algunas empresas, es necesario que éstas prioricen la contratación de trabajadores y profesionales locales”, propuso Cortez.

Asimismo, explicó que para potenciar los servicios clave como educación y salud, “se hace necesario un trabajo público-privado, porque éstos son factores decisivos y atrayentes para radicarse en la región”.

En esa línea, el presidente de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de Antofagasta, Antonio Sánchez, aseguró que “el problema es más de fondo y que radica en que los empleos que nuestra región ofrece son -por definición- transitorios, o directamente ligados a la minería o dependen igual del ciclo minero. Por tanto, es muy difícil hacer que una persona desarme su casa, su hogar en una región donde tiene a toda su familia y sus redes, y construya un nuevo hogar en una región donde el trabajo al cual accede es temporal”.

Calificación

Finalmente, el director del Instituto de Políticas Públicas de Antofagasta, Cristian Rodríguez, advirtió que el fenómeno de la conmutación laboral y su atenuación implica políticas públicas activas de largo plazo, destinadas a ampliar la calificación del recurso humano, mejorar la calidad de vida y el costo de vida en nuestras ciudades.

“Adicionalmente, un porcentaje de la conmutación es un fenómeno propio de los sistemas de flexibilización laboral de actividades como la minería, que requieren menos mano de obra y más calificación. La conmutación es el resultado de aquellos 4 factores (flexibilización laboral, déficit de calificación, ciudades poco atractivas y costo de la vida). Tampoco creo que las personas ni las compañías adopten aquel esquema por dañar a la región, la región tiene que abordar proactivamente esas cuatro causas principales, no se resolverán automáticamente”, concluyó Rodríguez.

Mercurio Antofagasta

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